
Campaña #TrabajoDelHogarEsTrabajo
30 marzo, 2026
Actualidad Prevención de Riesgos Laborales para trabajadoras del hogar
1 abril, 2026El trabajo que realizan las empleadas de hogar incluye más tareas de las que podemos pensar en un primer momento. Esencialmente pensamos en tareas de limpieza, cocina, colada, etc. Más allá de esto, el empleo del hogar también puede incluir tareas de mantenimiento y conducción, así como cuidado de menores, personas mayores, dependientes y mascotas o, incluso, jardinería básica.
El RD 1620/2011 que regula la relación laboral de carácter especial del servicio del hogar familiar así lo indica en su artículo 1.4:
“El objeto de esta relación laboral especial son los servicios o actividades prestados para el hogar familiar, pudiendo revestir cualquiera de las modalidades de las tareas domésticas, así como la dirección o cuidado del hogar en su conjunto o de algunas de sus partes, el cuidado o atención de los miembros de la familia o de las personas que forman parte del ámbito doméstico o familiar, y otros trabajos que se desarrollen formando parte del conjunto de tareas domésticas, tales como los de guardería, jardinería, conducción de vehículos y otros análogos”.
Analizamos algunas de las tareas pueden pasar más desapercibidas, pero conllevan una gran carga de trabajo y requieren de competencias y destrezas adicionales.
Tareas de jardinería
Las labores de jardinería de las empleadas del hogar se refieren, en principio, al mantenimiento básico de plantas, macetas y áreas verdes pequeñas. Esto abarca tareas como: riego, limpieza de hojas secas, retirada de malas hierbas traslado de plantas y macetas, etc. Se trata del mantenimiento del orden del jardín o terraza, pero sin requerir herramientas profesionales complejas ni poda de altura.
A pesar de que se indique que se trata de tareas básicas de jardinería, las mismas requieren conocimientos: identificación de especies, necesidades específicas de luz y agua, ejecución de tareas de trasplante y técnicas básicas de poda.
Cuidado de mascotas
La presencia de mascotas en el hogar puede suponer su atención y cuidados por parte de la empleada de hogar. No solamente se trata de su alimentación o paseos al aire libre, sino también la limpieza y mantenimiento de jaulas, areneros y camas. Igualmente, la higiene de la propia mascota como cepillado o baño.
Estas labores, además de ser una carga adicional, suponen la necesidad de conocimientos específicos sobre la especie animal a cuidar en concreto. También cierta afinidad con las mascotas, ya que además de requerir cumplir con una serie de procedimientos, es necesario observar y atender convenientemente a la mascota.
Cuidado de menores, personas mayores o dependientes
Aunque estas labores están más normalizadas, es posible que la sociedad en general no dimensione todo lo que conllevan. Las tareas incluyen alimentación, higiene personal, vestido, acompañamiento al colegio o actividades o, incluso, vigilancia y apoyo en tareas escolares. Además, en caso de personas mayores o dependientes, movilización y acompañamiento que requieren una capacidad física específica y competencias para su realización de manera segura. No deben incluirse tareas de enfermería o sanitarias especializadas, aunque en el empleo del hogar se desdibujan continuamente los límites, dando lugar a una mayor carga y responsabilidad para las trabajadoras. A medida que la situación de dependencia se agrava se requiere una mayor disponibilidad de la cuidadora. Así, la exigencia de la presencia y la carga de trabajo puede llegar a ser desbordante, especialmente cuando se ocupan de personas con trastornos físicos y cognitivos graves.
Actualmente alrededor del 43% de las personas trabajadoras en el ámbito del hogar son mujeres migrantes. Por otro lado, se estima que en el empleo del hogar más de un 50% de las trabajadoras no están de alta en la Seguridad Social. En este contexto, para la atención de personas dependientes, las familias empleadoras tienen preferencia por que las cuidadoras no tengan obligaciones familiares. Así, se mostraría que existe una forma específica de discriminación vinculada con la exigencia de la disponibilidad total de las empleadas de hogar migrantes.
Conducir vehículos
Es posible que en determinados casos se requiera que las empleadas de hogar conduzcan un vehículo para recados familiares. Esta tarea no es inherente a la relación laboral, pero puede pactarse y reflejarse en el contrato de trabajo.
En este caso se requiere el permiso de conducir por parte de la trabajadora. El estado del vehículo es responsabilidad de la parte empleadora, y si se produce un accidente durante el horario laboral se considera accidente de trabajo. Es importante que esta tarea se incluya en la Prevención de Riesgos Laborales ya que amplía los riesgos a los que se expone la trabajadora.
Falta de especificación en el contrato de las tareas a realizar
Podemos encontrar que las trabajadoras sean contratadas sin especificar sus funciones, lo que puede conllevar abusos. Otras veces, a pesar de ser contratadas con un único objetivo acaban encargándose de tareas y funciones no pactadas previamente, ni recompensadas económicamente. Por ejemplo, en la encuesta realizada por INTERMON OXFAM y expuesta en el informe Trabajo invisible y cuerpos rotos, se refleja que el 70,5 % de las trabajadoras contratadas para realizar tareas de cuidados se encargan también de tareas de limpieza o mantenimiento del hogar.
Puedes acceder a la fuente original de la noticia en los siguientes enlaces:
Guía para empleadas del hogar. Sindicato USO
Trabajo invisible y cuerpos rotos. INTERMON OXFAM
La campaña #TrabajoDelHogarEsTrabajo se enmarca dentro del proyecto Alicia Activando la Igualdad, que forma parte del Programa Estatal FSE+ de Inclusión Social, Garantía Infantil y Lucha contra la Pobreza que está cofinanciado por el Fondo Social Europeo + (2021ES05SFPR003) y cuenta con el apoyo del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.

